Una vez leí esa frase: "Nunca estoy menos solo, que cuando estoy a solas",y entendí mucho de mi mismo, mi manía y gusto por las caminatas, solo, para poder disfrutar al máximo de lo que percibo, para sentir a gusto el aire, respirar... vivir.
Y recordé que alguna vez con un amigo decía que habíamos personas que sabemos estar solos y disfrutar de nosotros mismos, de nuestra esencia, de ese momento que nos permite conocer más de lo que somos, de lo que queremos ser... Y, por otra parte, hay quienes no saben disfrutar de la soledad.
No necesito mucho para disfrutar el momento ni para sentirme feliz, me basta estar solo, tomar conciencia de mi respiración, de mi cuerpo, de mis pensamientos, metas, sueños.. de todo lo que soy. Me basta una guitarra y su dulce voz. Me basta la luna y su luz tenue, los sonidos que para muchos son tan comunes que ya no llaman su atención, sorprenderme como un niño por la perfección de lo imperfecto... Me basta vivir al límite, como siempre.
Y con todo esto no quiero decir que quiero quedarme solo, No, no es eso lo que quiero, sólo quiero decir que la soledad es buena compañera cuando se sabe estar con uno mismo. A mi me han bastado estos días para decidir estar bien, para ir poco a poco sanando heridas, para levantarme y emprender de nuevo el camino... pronto alguién llegará para compartirlo, mientras tanto... seguiré caminando.