Hoy... caminé por el centro histórico. Un lugar que me encanta, que se ha convertido en una especie de refugio, en ese espacio donde la a-temporalidad se apodera de mis sentidos y es posible viajar sólo con admirar la magnificencia de los edificios, de las calles.
Ese sitio que me colma de paz... hoy me llenó de recuerdos. De imágenes cercanas y lejanas a la vez... Me colmó de ella, de las noches de caminata después del trabajo, de la ciudad vista desde el mirador de la torre latinoamericana, de los helados, de comida china, cerveza, charlas y amor.
Ha sido realmente inevitable pensar en todo eso... Y a esta hora, ya estando en la tranquilidad de mi casa, aún mi mente viaja a esos momentos, y me ha traído otras cosas.. como ejemplo, esto:
Del respirar de las piedras te hablo,
de los cántaros,
De los ríos secos donde he nadado,
hasta hallarte sola y amaneciendo
como árbol de frutas secas.
Te hablo desde la tierra... desde las hojas
Desde el pan que habita en la corteza,
de ciertas semillas, de ciertas ideas.
De horas sin sueño, de días sin hambre
De noches sin lunes próximo
sin mañana distante.
Te escribo desde las tardes
que nuestros pasos amaron,
Te escribo y te dejo un beso
con el sabor del aire entre eucaliptos
Te escribo.. por no perderlo, por no dejarlo,
Por no olvidarme que a veces,
tal vez, sin quererlo... Me estés escuchando.
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